sábado, 8 de julio de 2017

Un Buen masaje


Un buen masaje no se improvisa. Es cierto que hay una parte de adaptación y de dejarse llevar pero detrás siempre hay una planificación y un conocimiento.
Por eso previamente y antes de iniciar el masaje, es importante realizar un pequeño cuestionario para obtener información previa de la dolencia. Luego le sigue una inspección visual para observar desequilibrios estructurales y posturales.
La movilidad activa y pasiva y los test ortopédicos son pruebas para saber si hay alguna afectación muscular que impida el funcionamiento normal o bien si hay una contractura o acortamiento.
Y tras una palpación inicial para notar aquellas zonas más tensionadas se dará inicio al masaje que incluirá maniobras generales y otras más específicas adaptadas a la zona que se vaya a tratar.
Finalmente unos masajes en estiramiento y unos estiramientos postisométricos permitirán acabar de estirar la musculatura contraída y destensionar la zona.
Y en la próxima sesión y tras valorar la posible mejoría se repetirá el protocolo o se incluirán modificaciones para adaptarlo y afinarlo más.

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